Bookeando

con MªÁngeles

El último regalo de Paulina Hoffmann - Carmen Romero

23/2/18


Paulina Hoffmann crece en el infierno del Berlín nazi, pero el horror invade del todo su vida cuando el ejército ruso ocupa la ciudad al final de la guerra. En esos días, su madre toma una decisión que marcará para siempre la historia de Paulina: su huida desesperada al Madrid de la posguerra, su apasionada juventud en España, su inesperado matrimonio y, sobre todo, el gran amor hacia sus hijos y su única nieta, Alicia.

Será Alicia la que, muchos años más tarde y tras la muerte de Paulina, decida viajar sola a Berlín para sumergirse en el pasado de la mujer de la que tanto aprendió y comprender el último secreto de su abuela, una auténtica superviviente que logró decidir su propio destino a pesar de los recuerdos y el silencio.

MIS IMPRESIONES


Un contexto histórico atractivo, secretos familiares, una llamativa sinopsis y la curiosidad que despertó en mí, desde que tuve noticias de su publicación, esta primera novela de una conocida editora fueron motivos más que suficientes para elegirla. Ella misma anticipaba que, aunque se trata de una historia de ficción, la base de la misma surgió de una historia personal: a raíz de la muerte de su abuela, que curiosamente era alemana como Paulina Hoffmann y con la que ella, al igual que la protagonista de esta historia tenía una relación muy estrecha. A partir de ahí podemos buscar similitudes o no entre estas páginas, pero de lo que no cabe duda es de que Paulina Hoffmann os encandilará.

La muerte de Paulina, la abuela de Alicia, no sólo dejará en ella un vacío insondable sino que le traerá un legado inesperado: un piso en Berlín del que nada se sabía hasta la lectura del testamento. Y es que esta anciana de posición acomodada fue mucho más que una abuela para Alicia, y no solo porque ejerció como madre desde que la pequeña perdiera la suya con tan solo cuatro años sino porque sus muchas semejanzas las llevaron a crear entre ambas un vínculo muy especial que se iría reforzando a lo largo de los años. Pese a todo, muchas confidencias quedaron pendientes.

El dolor del recuerdo y la necesidad de pasar página y enfrentar una nueva vida sepultaron unas heridas de las que Alicia conocerá tras la muerte de su abuela. Será un viejo álbum de fotos y un viaje a Berlín el que nos guíe por este recorrido vital que arranca en el año 1936 y llega hasta nuestros días, sacando a la luz a una Paulina desconocida para todos, la niña que vivió el horror de una guerra y que a pesar de, en su adolescencia, encontrar refugio en medio de una familia pudiente, en el Madrid de posguerra, tendrá que enfrentarse a otras múltiples vicisitudes que la obligarán a reinventarse para emprender nuevos caminos. 

A través de una prosa cuidada y elegante, Carmen Romero nos adentra en una historia de secretos e intrigas familiares, donde el amor, el dolor, la culpa o la maternidad tendrán un peso importante, que destila sensibilidad y dulzura por momentos y nos arrastra a conocer otras muchas atrocidades en otros.

Un narrador omnisciente nos irá desvelando el pasado de Paulina y los miedos de Alicia en una novela que, con continuos saltos en el tiempo, nos moverá a través de tres escenarios: el Berlín nazi y la alta sociedad de Madrid y Málaga en la posguerra, una ciudad, esta última que será como un bálsamo para estas vidas que se hacen jirones una y otra vez. Presente y pasado se irán alternando a la vez que las semejanzas entre abuela y nieta van saliendo a la luz. Desenterrar el pasado de su abuela no solo servirá a Alicia para entenderla mejor sino para enfrentar sus propias cruzadas.  

Si algo queda patente en El secreto de Paulina Hoffmann es el buen hacer de Carmen Romero y su pasión por los libros. A pesar de ser su primera incursión como escritora, se evidencian sus tablas: el manejo de los tiempos, la alternancia de los hilos, y esa agilidad y tensión narrativa de la que ha dotado a esta lectura que, sin tener un ritmo frenético, se convierte en un auténtico vuela-páginas por el interés que consigue despertar en el lector.

Paulina va a ser el personaje que más trazado tenga en la historia, no en vano la conoceremos desde niña hasta su muerte. Una mujer que experimenta una evolución coherente con la vida que le toca enfrentar. Aunque Julia, la madre de Paulina, es un personaje secundario a mí ha sido uno de los que más me ha emocionado con ese amor de madre que, aunque la autora esparce a través de los diferentes personajes, de la novela, fue ella la que tuvo que pagar un precio más alto por él. Y, por supuesto, Alicia, una mujer que irá madurando a la vez que conoce la historia de su abuela. 

El secreto de Paulina Hoffmann es una novela preciosa; una historia de mujeres, con una protagonista especialmente valiente y una vida apasionante. Una novela salpicada de constantes referencias a la literatura y al arte (imposible no mencionar esa imagen con la que ha conseguido trasladarme a la Feria del libro de antaño), que combina ficción y realidad y a través de la que la autora ha sabido mostrar el fiel reflejo de  la mentalidad de una época en la que la mujer tuvo que demostrar demasiado para llegar al mismo puerto que el hombre, que nos habla las huellas de la guerra y de la importancia del amor y los hijos como pilares de nuestra vida.  

Muertes pequeñas - Emma Flint

21/2/18

En Queens, en el mes julio de 1965, las calles arden a causa de una ola de calor. Ruth Malone, una joven madre del barrio, se levanta una mañana y descubre la puerta de la habitación de sus dos hijos pequeños abierta de par en par. Han desaparecido. 

No hay peor pesadilla para una madre, pero Ruth Malone no es como las otras. Siempre perfectamente maquillada, vestida de forma provocativa, la policía encuentra botellas vacías de alcohol por todo su apartamento… los detectives que siguen el caso hacen las suposiciones más obvias, ayudados por los cotillas y envidiosos del vecindario. 

Pete Wonicke, un periodista inexperto al cargo de cubrir su primer caso importante, no puede evitar llegar a esas mismas conclusiones. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con Ruth, más se da cuenta de que los policías no siempre son los buenos y de que las obsesiones personales de ciertos detectives pueden estar influyendo en la investigación. Ruth Malone es fascinante, un reto y un misterio, pero ¿sería capaz de matar a sus propios hijos? Basada en hechos reales, Muertes pequeñas nos cuenta una historia de amor, moralidad y obsesión, y analiza la capacidad que tiene todo ser humano para el bien y el mal.


MIS IMPRESIONES


Los que somos muy asiduos al género negro solemos buscar lecturas que marquen la diferencia y es que inevitablemente, después de tantas novelas, muchas son más de lo mismo. La desaparición de dos niños, la inculpación de su propia madre en los hechos, una historia basada en hechos reales y esa preciosa edición, porque todo hay que decirlo, la edición es irresistible, me llevaron de cabeza a leer Muertes pequeñas. No pude hacer mejor elección.

Ruth Malone aparece ante nosotros en medio de un revoltijo de escenas que, entre el presente y el pasado,  se van alternando en su mente. Pronto tendremos la certeza de lo que ocurre y a su cabeza irán acudiendo los recuerdos como pequeños flashes: el paseo con los niños de aquella tarde, la desaparición, la incertidumbre, el interrogatorio policial, el acoso de la prensa, el dolor, el gesto acusador de los vecinos y todo lo que vino después.

Nueva York. Julio de 1965. Ruth Malone es una llamativa pelirroja, divorciada, con una vida compleja, que trabajaba como camarera y estira lo que puede las horas para sacar adelante a sus dos hijos: Frankie, de cinco años y Cindy, de cuatro. Frank, su exmarido, no está cumpliendo con la pensión alimenticia como debiera y ella no tiene tregua. Vive al límite, está agotada, se siente desbordada y, en ocasiones,  pierde los estribos con los niños.

Conforme nos adentramos en la historia comenzamos a obtener datos y a torcer el gesto pensando que quizá el hogar de los Malone no sea el más idóneo para educar a dos niños. Porque son muchas las ausencias de esta madre, porque es una mujer de vida alegre que no duda en encerrar a sus pequeños en su dormitorio para montarse una juerguecita con el primero de turno y porque en no pocas ocasiones acaba durmiendo la mona en el sofá tras haber ingerido cantidades ingentes de alcohol.

Todo se complicará la mañana del trece de julio cuando va a buscar a los niños a su habitación y la encuentra vacía. Tras las llamadas y la negación inicial, llega la certeza de lo ocurrido. El cuerpo sin vida de Cindy aparecerá en menos de veinticuatro horas; quince días después el de Frankie. La presencia policial invade su intimidad, su vida privada queda expuesta ante todos, los prejuicios empiezan a campar a sus anchas y ella se convierte en carne de cañón para todos: mujer atractiva, de vida licenciosa, que abusa del alcohol… Ruth despierta deseo y envidia a partes iguales entre hombres y mujeres.

Tan solo Wonicke un periodista novato, que atraído por la exuberancia de Ruth, la ha seguido de cerca y la ha observado atentamente, pone en duda la culpabilidad de la joven y, mientras más la analiza más convencido está de su inocencia, encaminando todos sus pasos a llegar al fondo del asunto. Pero la sombra de la duda planea entre las páginas porque el comportamiento de Ruth no es precisamente ejemplar. ¿Estará ella realmente detrás de la desaparición de los niños? 

Mientras dilucidamos si Ruth Malone es culpable o no de los hechos, Flint logra atrapar al lector con una magnífica ambientación. Es fácil sentir la opresión y enjuiciamiento popular al que está siendo sometida por ser mujer, por su aspecto físico y por sus relaciones. No olvidemos que estamos en los años sesenta, ante una sociedad americana tremendamente  tradicional y en la que el que se desmarca queda señalado.

También el mundo del periodismo juega un papel fundamental en la historia: los entresijos de un pequeño periódico, la competencia profesional, la dicotomía que surge a la hora de elegir entre contar las cosas de manera fidedigna o  dar la noticia que todos desean escuchar, la que tiene más tirón. Todos estos intereses quedan magníficamente expuestos en una novela basada en hechos reales en la que se masca la tensión desde las primera páginas y cierra con broche de oro. Al mismo tiempo la investigación policial sigue su curso; una investigación policial en unos años en que lo diferente estaba penado, todo se amañaba y la culpabilidad de un acusado se dirimía antes de llegar a los tribunales.

Aunque hay un amplio elenco de personajes en esta historia es Ruth la que brilla sobre todos los demás; una mujer decidida, provocadora, cuya apariencia y comportamiento no encaja en una sociedad en la que las apariencias lo son todo. Frente a ella, o en su defensa, Wonicke, un chaval de provincias, que necesita demostrar su valía, que necesita un futuro mejor y que, como tantos otros, ha caído bajo el embrujo de Ruth.

Muertes pequeñas es una magnífica historia basada en hechos reales que no puedo más que recomendaros. Una novela muy bien armada, mejor ambientada, con una protagonista sobresaliente y un cierre impecable. Una apasionante investigación que nos mantendrá en vilo hasta las últimas páginas en la que se abordan temas tan incómodos como los abusos de poder, los prejuicios y esa delgada línea que separa el bien del mal. 
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